Autoestima: mucho más que aprender a quererse

Cuando escuchamos la palabra autoestima, solemos pensar en confianza, seguridad o amor propio.

Sin embargo, la autoestima es un concepto mucho más amplio y profundo.

No se trata de sentirse bien todo el tiempo.

Tampoco de estar siempre seguro de uno mismo.

La autoestima tiene que ver con la forma en que nos relacionamos con quienes somos.

Con cómo nos hablamos cuando cometemos errores.

Con cómo nos tratamos cuando nos sentimos vulnerables.

Con la capacidad de reconocer nuestras necesidades y darles un lugar.

Muchas personas han aprendido a exigirse constantemente.

A sentirse insuficientes.

A medir su valor en función de sus logros, su productividad o la aprobación de los demás.

Cuando esto ocurre, la relación con uno mismo puede volverse muy dura.

Aparece la crítica constante.

La comparación.

La sensación de no ser nunca suficiente.

Trabajar la autoestima no consiste en repetir frases positivas frente al espejo.

Consiste en comprender de dónde vienen esas creencias, cuestionarlas y construir una relación más compasiva y realista con uno mismo.

Porque una autoestima sana no nace de la perfección.

Nace de aprender a aceptarnos incluso cuando somos imperfectos.