Trabajo desde una forma de entender la terapia que no se centra únicamente en lo que una persona siente, sino en cómo se organiza todo eso que le está ocurriendo.
A lo largo del tiempo he ido viendo algo que se repite: las personas no solo tienen un problema, sino que muchas veces acaban construyendo una identidad alrededor de él.
«Soy ansiosa».
«Soy insegura».
«Soy así».
Y desde ahí, todo se vuelve más rígido, más difícil de mover.
Mi trabajo consiste en entender los patrones que están manteniendo ese lugar: cómo piensas, cómo interpretas lo que ocurre, cómo responde tu cuerpo, qué haces (o dejas de hacer) en determinadas situaciones.
Porque lo que vivimos tiene una lógica. Y cuando esa lógica se puede ver, también se puede transformar.